El Barrio de Santa Cruz, la antigua judería de Sevilla

La presencia de judíos en Sevilla se remonta a siglos atrás. Han convivido con diferentes culturas, romana y árabe, aunque el momento más conocido en su historia fue tras la conquista de Sevilla por Fernando III el Santo en 1248, cuando apoyaron a su ejército para poner fin a los árabes de Isbiliya.

Alfonso X el Sabio, hijo de Fernando III, hizo repartimiento de tierras tras la conquista y decidió dar una gran parte de la ciudad a los judíos para que vivieran en comunidad, dentro de unas murallas que delimitaban su zona y justo al lado del Alcázar, para estar vigilados.

Estas murallas también servían para proteger a los vecinos de la judería de los cristianos, siempre recelosos. En su interior había una pequeña ciudad, con varias sinagogas, universidades, tiendas y estrechas y altas casas. Todo calculado para aprovechar al milímetro cada zona libre. Hoy, siglos después, se siguen conservando el entramado medieval de sus estrechas y laberínticas calles.

El barrio tenía varias puertas de acceso que al anochecer, tras el ángelus, se cerraban, impidiendo que nadie entrase ni saliese. Incluso guardias centinelas se turnaban para asegurarlo.

Tras la matanza de 1391 la judería quedó casi desértica, repartiendo el rey las zonas a gente de su confianza. La zona de la Plaza de Doña Elvira fue entregada a don Pedro López de Ayala quien, junto a su familia y su hija Elvira, se mudaron a una gran casona que con el tiempo, en el siglo XVI, se convirtió en un corral de comedias que tiempo después conectó con el Hospital de los Venerables Sacerdotes.

Tímidamente, tras la matanza, las familias intentaron recuperar sus casas, pero un siglo después los Reyes Católicos, decretaron la Diáspora, expulsando a todos los judíos en 1492. Lo que había sido hasta entonces la judería se dividió en tres barrios cristianos: Santa Cruz, San Bartolomé y Santa María la Blanca, debido a que las sinagogas se convirtieron en Iglesias.

Con el paso del tiempo se volvió un barrio oscuro e inseguro, a pesar de la cercanía con el palacio real. En el siglo XX, con el proyecto de la Exposición Iberoamericana, se remodeló el barrio, construyendo entonces lugares emblemáticos como la fuente de la judería, la Plaza de Doña Elvira o la de Santa Cruz.

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