El Monasterio de la Cartuja de Sevilla

Si en Sevilla hay un Monasterio que destaca por su historia y vinculación con personas relevantes en la historia es el de Santa María de las Cuevas en la Cartuja de Sevilla.

Cuenta la leyenda que tras la conquista de Sevilla en 1248 se encontraron una pequeña figura de la Virgen en una cueva, de ahí la advocación de este Monasterio.

Fue mandado a construir en el siglo XIV por el arzobispo Don Gonzalo de Mena quien, usando sus influencias, logró que le aprobaran la fundación de un monasterio para la Orden de los Cartujos. Esta orden se basaba en varios principios: el ayuno, el silencio y la devoción a María, plasmados por Zurbarán para la Sacristía del lugar.

Tras la muerte de Gonzalo de Mena y varios vaivenes, los cartujos buscaron la ayuda de la familia de los Enríquez-Ribera quien terminaron de construir el monasterio a cambio de crear aquí su panteón familiar, que en origen se encontraba en la Iglesia principal.

Otro enterramiento importante en la historia del monasterio es la del mismísimo Cristóbal Colón, quien había tenido importantes lazos con este lugar. Se cuenta que estuvo instalado en la hospedería y estudiaba en la biblioteca del lugar para preparar el viaje del «Descubrimiento de las Américas». También fue asesorado por su amigo fray Gaspar Gorricio para preparar el Libro de las profecías que dedicó a los Reyes Católicos. Tras su muerte en Valladolid fue traído a la Cartuja donde se enterró en 1509, posiblemente en la capilla de los Enríquez hasta que años después se terminó la Capilla de Santa Ana en cuya cripta tenemos una tumba simbólica para recordar al almirante. En recuerdo de su historia conservamos en el patio una escultura de Colón mandada a realizar por el marqués de Pickman y el ombú que plantó su hijo Hernando Colón.

Se conservan en buen estado todas las dependencias del monasterio, con sus pinturas murales y azulejerías renacentistas. Destacan el claustrillo mudéjar, la capilla funeraria de los Ribera, el refectorio y las huertas donde conservamos capillas integradas en la vegetación.

El siglo XIX fue un siglo muy conflictivo, no solo para este monasterio, sino para el resto de los
lugares de culto. En 1810 se produjo la invasión francesa y fue saqueado e hicieron
desaparecer todo rastro decorativo. Expulsaron a los cartujos y la utilizaron como cuartel
general, convirtiendo la iglesia en una cuadra. En 1836 los cartujos fueron definitivamente
expulsados y en 1840 fue comprado por Charles Pickman tras las desamortizaciones y convirtió
el monasterio en una fábrica de lozas “estilo cartujano” que estuvo en uso hasta 1986.

Durante la Exposición Universal de 1992 el conjunto fue previamente rehabilitado,
adaptándose parte de sus estancias como Pabellón Real, dando paso después en sus edificios a
tres entes públicos altamente reconocidos, como son el Centro Andaluz de Arte
Contemporáneo, el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico y una de las sedes y rectorado de
la Universidad Internacional de Andalucía.

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