La Iglesia del Divino Salvador de Sevilla es la segunda iglesia más grande de Sevilla después de la Catedral. El solar donde se levanta fue el mismo donde estaba la Mezquita de Ibn Adabbas, la primera mezquita aljama de Isbiliya. Con el tiempo, esta mezquita se quedó pequeña con el constante crecimiento de la ciudad árabe y pasó a convertirse en mezquita de barrio.
De esta primera etapa como mezquita, conservamos parte del alminar y del patio de abluciones, que da acceso a la cripta del conjunto, musealizada para explicar la historia y evolución de la religión en Sevilla.

Tras su posterior derribo se decidió crear una Colegiata con un coro central, pero en el siglo XVII se desplomó y Leonardo de Figueroa creó la actual Iglesia, de fachada modesta pero interior colosal.
Es completamente barroca, decorada con vidrieras y catorce retablos repartidos alrededor de su planta de salón.

El retablo mayor es la obra maestra de Cayetano de Acosta, creado en el siglo XVIII. A lo largo de sus cuerpos vemos el Sagrario, la Inmaculada Concepción, la Tansfiguración de Cristo y la figura de Dios que señala a Jesús. Se culmina con una bóveda decorada con una pintura mural de Juan Espinal que representa la gloria celestial ante el espíritu santo que estaca en el centro.

Otro retablo de gran importancia es el de la Virgen de las Aguas, una talla del siglo XIII encargada por el rey San Fernando para agradecer el fin de una sequía que asolaba la ciudad. Se encuentra en el lugar que ocupaba el Mihrab de la antigua mezquita aljama.

En esta Iglesia se acogen varias hermandades claves en la Semana Santa de Sevilla: la del Amor, la Borriquita y Jesús de la Pasión.
