Los Bécquer, un linaje de artistas

A principios de diciembre de 2025 se ha inaugurado en el Museo de Bellas Artes una exposición temporal dedicada a los Bécquer, una dinastía de artistas dedicados a las artes, tanto a la pintura como a la literatura.

El padre de Gustavo Adolfo, José Domínguez, fue el que inauguró esta saga. Con tan sólo once años comenzó sus andaduras por el mundo de los pinceles bajo las instrucciones de Antonio María Esquivel en la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. Tras graduarse con honores fue el propio José quien impartió clases en esta hasta el final de su corta vida. Su obra se centraba en retratos y el romanticismo costumbrista, captando la esencia de las fiestas y nuestras tradiciones. Queda poco de su obra ya que acabó repartida por las colecciones privadas de los viajeros románticos de Europa.

Tras su muerte fue Joaquín Bécquer quien heredó su legado. En 1840 alcanzó su época de esplendor artístico con una técnica más depurada basada en el dibujo de sus detalles. Se convirtió en parte del equipo de restauradores del Real Alcázar de Sevilla, donde tuvo su estudio y conoció a los Duques de Montpensier, quienes se convirtieron en sus grandes mecenas. Además, también fue un pintor que «puso rostro» a los principales personajes de la historia de Sevilla: Alfonso X el Sabio y Pedro I el Justiciero. Pero una parte imprescindible de su producción es la representación de nuestras fiestas populares, como la feria y la representación de la propia ciudad, permitiéndonos comparar el paso del tiempo a través de los monumentos.

Valeriano, hermano de Gustavo Adolfo, siguió la estela familiar y se convirtió en un gran retratista, como se puede apreciar en la exposición. Retrató a grandes personalidades y a gente de la calle, explorando un abanico de posibilidades, siendo el más importante el que le hizo a su hermano. El Ministerio de Fomento le encargó que realizara «una colección lo más completa posible de cuadros que recuerden en el futuro los actuales trajes característicos, usos y costumbres de nuestras provincias». Estuvo entonces viajando con Gustavo Adolfo por todo el país haciendo cuadros mientras el poeta hacía minuciosos textos que acompañaban a las pinturas.

Gustavo Adolfo, a pesar de ser conocido por su faceta de poeta, también fue un dibujante. Solía acompañar sus textos con trazos fugaces y temas satíricos. En la muestra se exponen algunos de ellos, conservados en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Aprovecha y haz tu visita a la exposición antes de marzo de 2025 para conocer la Sevilla del siglo XIX a través del linaje de artistas más famoso de la época.